lunes, 4 de marzo de 2013

"SÍNDROME CIVILIZATORIO". Efectos colaterales de la domesticación del ciudadano posmoderno.




Que en una sociedad del siglo XXI, avanzada, democrática, donde no existe el peligro de que llegue la policía secreta a tu casa y te haga desaparecer, o que te acosen día y noche hasta que tengas que abandonar el país por reclamar tus derechos, donde está reconocido el derecho de reunión y manifestación, la gente permita pacíficamente y sin que sea derramada una sola gota de sangre, que los políticos “democráticamente elegidos” decreten que vas a pasar hambre, que no tendrás empleo nunca más si tienes más de 57 años, y que si te roban tus ahorros dentro de una sucursal bancaria, vendiéndote “acciones indecentes” has tenido mala suerte y debes aceptar una “quita” del 60% y el resto en acciones de un banco podrido,  tóxico o “malo”, que no valen nada, y que es legal que, además de que te quiten tu vivienda por el impago de la misma, debido a la falta de empleo crónica, arrastres de por vida la deuda que no pudiste pagar, mientras los bancos, -además de los intereses ya cobrados- acumulan cientos de miles de viviendas cerradas a cal y canto, es francamente el signo más potente de lo que bien podría llamarse “síndrome civilizatorio”, o el efecto de la domesticación del ciudadano posmoderno.

En las culturas “atrasadas”, “primitivas” o “incivilizadas”, la sangre ya estuviera llegando al río… porque hay seres humanos que sencillamente se revelan, y ante la injusticia y la impunidad se sienten con pleno derecho a tomarse la justicia por su mano.

Como antropóloga no puedo celebrar la barbarie de las llamadas "sociedades primitivas", pero tampoco puedo explicar qué extraño proceso lleva a los hombres y mujeres del siglo XXI, que habitan las democracias –el sistema de organización política más perfecto creado por nuestra especie-,  a aceptar esta especie de “acta de defunción de todos los derechos humanos y ciudadanos elementales”, y a admitir el sufrimiento, el hambre, el desempleo, el desahucio, la precariedad de la atención sanitaria, el desmantelamiento del sistema de educación y la miseria, como una especie de ofrenda propiciatoria a los mercados.  

Esto, desde luego, tampoco lo puedo explicar ni mucho menos, celebrar.

1 comentario:

  1. Es inadmisible lo que en aras de una mayoría absoluta, está ocurriendo en España. Vayamos hacia una transición no transitada aún. Podemos.

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