domingo, 12 de agosto de 2012

TELE 5 SOBRE EL DERECHO A LA SANIDAD DE LOS INMIGRANTES: ¿GRAN DEBATE O ENORME DISPARATE?



Seguramente porque nací en Cuba, donde la sanidad es un derecho inalienable de todo ser humano y también porque creo en el derecho de todo ser humano a la vida y la atención sanitaria universal y gratuita, el Gran Debate de anoche en Tele 5 me pareció un espectáculo bochornoso y degradante. La idea misma de enfrentar a 6 tertulianos para debatir si un inmigrante sin documentación, que se encuentra sin medios para costearse los cuidados médicos debería o no recibir atención sanitaria es ya en sí misma obscena, porque TODO SER HUMANO TIENE DERECHO A LA VIDA. Una vida que no se dio en Marte sino en un planeta llamado Tierra, donde todos respiramos un aire que no pagamos y bebemos un líquido esencial llamado agua, que no hemos inventado gracias a nuestra inteligencia, ni pertenece a ninguna cultura ni etnia en particular.

Y es que en eso consiste SER HUMANOS. Compartimos un destino común y un pasado; sobrevivimos como especie gracias a las “alianzas” de todo tipo con otros seres humanos. Esa verdad ontológica ya no vale al parecer, porque el mercado ha determinado que unos seres humanos son más valiosos que otros y que hay un tipo de vida que tiene prioridad sobre otra. Como antropóloga me desconcierta que después de acumular tantos conocimientos valiosos sobre “qué es ser humano”, de tantos logros en el área de genética de poblaciones, sigamos repensando en categorías y subcategorías de humanos, según su procedencia, para transformar la diversidad humana en categorías clasificatorias según una escala supremacista y racista. Si como antropóloga me siento desconcertada, como persona me siento desolada.

Los argumentos esgrimidos para apoyar la limitación del derecho al acceso a la sanidad de los desventurados seres humanos que tuvieron la desgracia de nacer pobres y que tuvieron la obligación de emigrar para sobrevivir fueron todas de una indignidad suprema; juntando todos esos discursos tenemos una “Declaración de la supremacía euroccidental” que bien podría sustituir en breve a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El punto culminante de este Gran Disparate fue la intervención de dos enfermos crónicos, personas que atónitas y en primera fila escuchaban un debate vergonzoso donde la educación brillaba por su ausencia y donde los gritos sustituían a las razones. Un esperpento total y en extremo degradante al cual no daban crédito.
La señora, una mujer rusa comenzó diciendo: “no vine a España para robar a nadie. Vine a trabajar para ayudar a mi madre anciana que vive en Rusia sin recursos. Tengo cáncer, nunca pensé que me pasaría algo así, pero le puede pasar a cualquier persona”. Estas palabras introdujeron el sentido común y la humanidad en el gran disparate que era aquello.

El hombre, un joven guineano con insuficiencia renal, con su cánula ya instalada para comenzar a recibir diálisis se preguntaba desesperado si tendría que acudir a urgencias 3 veces por semana para recibir este tratamiento. Dijo algo muy importante: “lo que yo quiero es que el gobierno me dé la oportunidad de regularizar mi situación, para poder trabajar y cotizar y contribuir a la seguridad social”.

La presentadora de este Gran Debate, Sandra Barneda,  a duras penas conseguía poner orden ante tanto grito y tanto improperio proferido. Lo mejor de este Gran Debate es que ya se terminó.

Sentí una tristeza infinita y un gran dolor por estas dos personas, que son solo dos, sobre las cuáles se discute si merecen o no atención sanitaria. ¡Qué horror!

¿Cómo es posible que hayamos llegado a esta situación moral tan degradante?

Quizás esta es la peor herencia que nos dejará la crisis: la negación de que “ellos somos nosotros”. 

No existen dos humanidades ni tres. No existen seres humanos ilegales, existen personas indocumentadas. Ningún ser humano es ilegal. Tampoco es ilegal ningún riñón ni corazón ni hígado que donado por alguien que nació en “otro” lugar, pueda devolverle la vida a quien que nació en “otro”.

Todos vivimos en un planeta llamado Tierra y pertenecemos a la misma especie: HUMANA.

No estaría mal recordarlo, de vez en cuando.

4 comentarios:

  1. Ningún debate.
    Ningún disparate.
    Deslegitimando el actual de Sistema de seguridad social gratuita y universal.
    Un abrazo.
    Carmen.

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  2. De acuerdo con lo que escribes sobre el derecho a la sanidad pública universal y gratuita (previamente pagada con nuestros impuestos) a las personas que vivan en nuestro país. En cuanto al modelo del debate no puedo comentar nada porque es una cadena que "no frecuento" y menos en ese tipo de programas gallinero; mi resistencia llega a un máximo del tipo del debate al Rojo Vivo en la sexta y grabado, así cuando se alborotan y no se les escucha skip skip skip.

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  3. Un aspecto interesante a remarcar es que todavía hay gente que piensa que la sanidad se paga con aportaciones de los trabajadores, pero ello no es así: El Sistema Nacional de Salud (SNS) es la denominación dada a la articulación de las prestaciones sanitarias públicas de España desde 1986, en que fue creado mediante la ley General de Sanidad. Las mismas se encuentran gestionadas por las distintas comunidades autónomas tras su progresiva transferencia o por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria, dependiente del Ministerio de Sanidad. La actividad de todas ellas se armoniza mediante el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de España para dar cohesión al sistema y garantizar los derechos ciudadanos en todo el territorio.
    En cuanto a su financiación ésta dejó de provenir de las cotizaciones de los trabajadores a la Seguridad Social y proviene de las transferencias a las comunidades autónomas que hace el Estado a través de los presupuestos generales del estado y de impuestos especiales que van directamente a las propias CC.AA. (hidrocarburos, conocido como céntimo sanitario) que son quienes tienen transferidas las competencias. Es decir, en todo caso a partir de los impuestos. Solo en el caso de las mutualidades de los funcionarios (Muface, Mugeju e Isfas) se financian en parte con cotizaciones (aportaciones a partir de la nómina).
    Por tanto, no hay un impuesto específico para la sanidad pública, puesto que sale de los presupuestos generales del Estado y las personas sin papeles pagan impuestos cada vez que compran algo o utilizan algún servicio. Lo mismo pasa con los mayores de 26 años que nunca hayan trabajado.
    El PP no tiene argumentos para defender su recorte y estoy convencida de que si ésto es llevado a los tribunales, el PP perderá como ya le ha pasado con algún aspecto de la reforma laboral y el varapalo del Consejo de Estado sobre el proyecto de Ley de Transparencia.
    Esto es muy gordo y no puede pasar por el aro.
    (Perdona por la extensión)

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  4. Menizdo: muchísimas gracias por tus comentarios y aclaraciones.Ciertamente pocos ciudadanos entienden la lógica del sistema, porque ningún gobierno hace eso que se llama "pedagogía social", para que los ciudadanos comprendan de dónde provienen sus derechos y cómo se financian los servicios que ofrece el estado, que jamás fueron gratuitos en ninguna parte. Cuanta más ignorancia ciudadana, mejor para los gobernantes.
    Las "obligaciones" sí que las imponen por Real Decreto, y con nocturnidad lo publican en el BOE.
    Esperemos que de alguna forma podamos parar este absurdo.
    Gracias por visitar el blog y gracias nuevamente por tu comentario.

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