miércoles, 31 de agosto de 2011

No hay acampada que dure 4 años ni cuerpo que lo resista.

No sé si tenéis la misma impresión, pero sería necesario hacer una reflexión sobre la estrategia a seguir por los diferentes grupos que se están movilizando contra los recortes sociales, la crisis y muy recientemente contra el pacto incalificable de PP Y PSOE para modificar la constitución sin consultar a la ciudadanía. 

La acampada de los jubilados convocada días atrás y la concentración  previamente convocada en Sol revelaron un relativo cansancio que ya comienza a sentirse y es fácil que si no se revisa la estrategia y las movilizaciones que se están convocando de manera continua, pueda perderse el espíritu que originó todo lo que estamos viviendo después del 15M. 

Estamos en un momento muy difícil porque los grandes partidos han hecho caso omiso a las reivindicaciones del 15M,  muestran una apatía total ante las manifestaciones y la derecha ya ha asimilado las protestas a grupos  "antisistema" o "marginales".

Tenemos derecho a movilizarnos, tenemos derecho a manifestar nuestra indignación, y a exigir que la calidad democrática que hemos ido perdiendo sin darnos cuenta se restaure porque los recortes que hemos sufridos son inadmisibles, y los que se anuncian todavía menos-,  pero no es posible ni viable y menos aún conveniente-, acampar en los espacios públicos como forma de protesta de manera habitual. Existe el derecho de manifestación, pero también el derecho de poder circular libremente por los espacios públicos, que pertenecen "a todos".

Los detractores del movimiento 15M esperan cualquier excusa para deteriorar la imagen de este movimiento y socavar su repercusión social y los apoyos que ha ido captando en diferentes sectores sociales. Es necesario una agenda de movilizaciones meditada, sumar fuerzas, evaluar los apoyos y no desgastar a la gente.


Más que acampar y ocupar lugares públicos deberíamos pensar en alguna estrategia que permitiera aprovechar toda la experiencia de los diferentes movimientos de indignados que se han venido sumando al 15M, para provocar un cambio importante el 20N. De momento el único camino que tenemos para producir el cambio real que necesitamos en nuestra democracia es dar un giro radical a las estadísticas actuales y romper a trozos el bipartidismo existente. Estamos viendo que después de 4 años de fuego cruzado sin tregua entre PP y PSOE, y mientras hemos visto cómo no eran capaces de ponerse de acuerdo en ninguna medida para que la crisis no llegara a estos extremos, han sido capaces de ponerse de acuerdo en 5 minutos para cambiar la constitución -evitando la consulta democrática a la ciudadanía-, sin que a ninguno de los dos partidos se les movieran las siglas. No digo más por no ofender.


En mi opinión, dinamitar este "bipartidismo democrático" es el desafío más importante que tenemos, porque los próximos 4 años pueden ser muy duros y no hay acampada que dure 4 años, ni cuerpo que lo resista.


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