martes, 26 de julio de 2011

DESPUÉS DE BRUSELAS... ¿A DONDE IRÁ EL 15M?


El movimiento 15 M llegó en un momento de hastío y descontento social generalizado, agravado por la crisis económica. El movimiento ha demostrado que la población sí está interesada en política y que puede acometer acciones importantes de forma organizada y coordinada.

Cuando los mercados nos decían que teníamos que hacer ante la crisis, el 15 M nos dijo como pensar la crisis y generó ideas para exigir la regeneración de la democracia. Cuando los indignados acamparon en Sol, en Plaza de Cataluña y en tantas otras plazas de España, muchos pensaron que sería algo pasajero, pero el movimiento no se desvaneció, y contra muchos pronósticos sigue avanzando y hoy es reconocido mundialmente. Haber conseguido todo esto es una proeza en un país donde el bipartidismo monopoliza todo el panorama político.

Lo que me pregunto ahora es hacia dónde va el movimiento 15M. Han comenzado una nueva marcha hacia Bruselas, me pregunto, después de Bruselas ¿cuál será el próximo lugar de destino del movimiento?

En vísperas de elecciones generales y ya que la democracia precisa el paso por las urnas para legitimar a los representantes políticos, los partidos vigentes deben estar muy tranquilos cuando escuchan que el movimiento 15 M inicia una nueva marcha hacia Bruselas; mientras tanto cada partido intenta fidelizar a sus electores  recogiendo algunas de las demandas del movimiento, especialmente aquellas que no transformen radicalmente el status quo.

Considero un error que el movimiento 15 M se resista a transformar todas esas propuestas e ideas tan necesarias para reactivar la democracia en una fuerza política capaz de obtener la legitimidad de los seguidores del 15 M.

¿A qué partido debo votar yo como simpatizante del 15 M para que las demandas que han sido planteadas se cumplan?

Considero que es hora de integrar toda esa ilusión y esas propuestas en unas siglas que tengan el aval de esa parte de la sociedad que está decepcionada con los partidos actuales y que cree que otra forma de hacer política es posible en una democracia renovada.

En mi opinión, la marcha habría que hacerla ahora hacia las urnas, depositarias legítimas en democracia de las exigencias ciudadanas. El bipartidismo siempre sale favorecido cuando la ciudadanía deja de confiar en que el voto puede ser “útil” para producir los cambios que necesitamos.

Como ciudadana y demócrata no quiero ni votar en blanco, ni dejar de votar. Quiero poder decidir quién me representa y no puedo conseguirlo desde mi casa, sentada frente al ordenador en twitter.
Necesitamos representantes políticos que honren los compromisos adquiridos con los electores y que dignifiquen la cosa pública. Por eso lamentaría mucho que el 15M no me ofreciera una alternativa realmente “útil” para que los planteamientos y exigencias que las asambleas han concretado, se transformen –en la cámara alta y baja-,  en leyes más justas que beneficien a los ciudadanos.

Es en el parlamento donde reside la soberanía del pueblo y es allí donde tenemos que estar “bien representados”, mientras no encontremos un sistema político que supere la democracia representativa actual.

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