viernes, 4 de septiembre de 2015

El niño que parecía dormir en la playa... La tragedia de los "sin refugio".

¿Puede una fotografía bellísima y desgarradora de un niño muerto en la arena de una playa  cambiar la in-acción política ante el tema de los refugiados sirios?

Es lo que parecía, pero ha resultado ser que no...

Que durante años de bombardeos contra la población civil en Siria, mientras millones de hombres, mujeres y niños huían en una diáspora silenciosa buscando seguridad  "el tema de los refugiados sirios" haya estado ausente de la agenda política europea, no ha sido un descuido ni una casualidad. La política tiene sus prioridades, y proveer asilo, refugio y acogida a estos infortunados seres humanos no era una ellas.

Probablemente los políticos de las instituciones europeas estaban demasiado ocupados convenciéndonos de que tenemos que acostumbrarnos a trabajar más y ganar menos o nada, haciendo recortes en los servicios públicos, porque la sanidad universal y la educación pública son exquisiteces que el capitalismo ya no está en condiciones de permitir ni tolerar, ni siquiera en el caso de los ciudadanos del primer y exclusivo mundo, entregando al mercado lo que es del mercado y acabando con la pobreza dejando morir a los pobres.

Aprovechando que la crisis pasaba por aquí y que el temor parecía haber calado en una una ciudadanía, que paradójicamente cada vez tenía menos que perder, la prioridad de la agenda parece haber sido devaluar la democracia manteniendo el sabor de los supuestos valores europeos casi idéntico, para no levantar sospechas. En este estado de cosas, el tema de los refugiados sin refugio, de las bombas, de los cuerpos destrozados bajo los escombros allá, en siria o en Gaza, nos quedan demasiado lejos a pesar de las fotos incómodas.

La foto de un niño muerto en la playa, que parece más bien estar a punto de que su madre llegue y lo despierte con un beso para ir a la escuela, o para salir al parque a jugar, ha abofeteado a esa ciudadanía europea temerosa de perder su estatus y ha puesto en alerta a los políticos que "harán algo", lo mínimo, para que todo siga igual, pero que ante lo que queda de la llamada "opinión pública",  parezca lo contrario.

Y de aquella foto a este pacto indigno de la vieja Europa con Turquía: una democracia modélica que generosamente se hará cargo del tema de los "sin refugio", y que respetando escrupulosamente sus derechos humanos les procurará todos lo que Europa, cuna de los valores mas nobles de la humanidad, no ha sido capaz de ofrecerles.

¡Que baje Dios acompañado de Alá y Yahveh y lo vea!

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