viernes, 7 de febrero de 2014

La "marca Vaticano" y las violaciones a menores: ¿Habrá pederastas en el paraíso?

Si se hubiera comprobado que en una empresa cualquiera miles de trabajadores hubieran abusado de decenas de miles de niños, no sólo sería un escándalo nacional e internacional que desprestigiaría a tal empresa, sino que la empresa caería en bolsa o cerraría, porque nadie querría utilizar o consumir sus productos. ¿Quién querría llevar un móvil cuya marca está asociada a la violación de menores?

Pero esto que sería la ruina de cualquier marca no se cumple para una marca muy extraña. Hay una marca a la que esto no le afecta: la iglesia católica. A la “marca Vaticano”, los centenares de curas pedófilos no le hacen la menor mella. La iglesia católica pide perdón con la boca pequeña y por la puerta de atrás esconde en sus conventos a esos degenerados que han arruinado la vida de miles de niños, que les fueron confiados a quienes han violado de forma reiterada sin la menor compasión cristiana. Delincuentes de la peor calaña, que se escondieron debajo de una sotana para quedar impunes de todo crimen.

Pero no contenta con digerir toda esa inmoralidad, ese asco de casta sacerdotal infame y violadora, la iglesia católica o la #marcavaticano se erige en adalid de la moralidad colectiva y condena a todo Cristo: gays, lesbianas y mujeres que abortan no entrarán en el reino de Dios.
¿Los pedófilos sí irán al Reino de Dios? ¿Les bastará con arrepentirse un minuto antes de su muerte para que todo ese error sea borrado y vivan eternamente entre ángeles y arcángeles?

Marcial Maciel: violador de menores y fundador de los legionarios de Cristo
Ahora los furibundos “legionarios de Cristo”, que separan niños y niñas en las escuelas,  piden perdón por las violaciones cometidas por su fundador, Marcial Maciel, y acalladas por este ejército de soldados que no han sabido proteger a sus propios niños ni a los ajenos de su demoníaco fundador. ¡No les perdonamos y no les disculpamos! Al menos yo jamás les perdonaría si me hubieran violado a un hijo o a un hermana o hermana. La “inmunidad vaticana” le permitió vivir como Dios sin pagar por sus crímenes.

Menos mal que Dios no existe. En caso de existir, espero que tuviera el buen gusto de evitar que esta casta de crueles degenerados que en este mundo han quedado impunes, no tuvieran entrada libre para seguir violando en el Reino de los cielos a los niños que se encontraran despistados por allí. Sería verdaderamente espeluznante pensar en pedófilos que tuvieran acceso a la “vida eterna”.


Si finalmente Dios existe y Marcial Maciel y los miles de sacerdotes pedófilos están allí en el Paraíso, sería bueno que los padres que lleven niños pongan a buen recaudo a sus hijos. ¡Estos sinvergüenzas hasta en el infierno violarían a un niño, si lo pillan desprevenido!

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