lunes, 11 de junio de 2012

Amores tensos de Mariano y Ángela. Breve relato de un rescate prohibido



—Pídeme lo que quieras, pero no sé si podré dártelo.
Ya lo sabes, Ángela. Necesito dinero y sin condiciones, si no me lo das quizás se acabe lo nuestro.
— ¿Me presionas?
 No me dejas otra salida.
— ¿Y qué dirán Grecia, Portugal e Irlanda cuando se enteren?
No se van a enterar, es algo entre nosotros. Además, lo nuestro es diferente y mientras no menciones la palabra rescate no habrá problema ninguno. Ángela,  créeme, la gente no se entera. Además hasta la Eurocopa nos ha echado un capote (además del de la Virgen del Rocío).
 — ¿Y la prensa? ...
No te preocupes por las habladurías de Bruselas, ni por el New York Times, ni el Financial Times... La gente no lee Ángela. La gente está viendo el fútbol y  Gran Hermano… Como mucho ven el Telediario y eso ya lo controlamos.
—Lo sé Rajoy. Y  ¿Qué pasará con lo nuestro cuando pierda las elecciones?
 Seguiré a tu lado. Y recuerda: pase lo que pase, no es un rescate. 
—Llamaré ahora mismo a Olli (Rehn) y a Mario (Dragui) para decirles que te den la línea de crédito. Confieso que nunca creí que podría cometer una locura de tantos ceros...
Yo tampoco sabía que era tan listo y he llegado a Presidente... 
—Me rompes el corazón, Mariano… Dime que lo devolverás todo cuanto antes, por favor...

¿Acaso dudas? No digas nada más Ángela. Sabes que soy un caballero español, El Cid de los eurobonos, el Quijote de los recortes…No te arrepentirás. Además, son sólo 100.000...

(continuará)


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