viernes, 9 de diciembre de 2011

ROUCO VARELA, "EL SEÑOR DE LOS ANILLOS", ¡VUELVE A LA CARGA!.



Este señor que aparece ataviado como si de un príncipe se tratara es el excelentísimo arzobispo de la diócesis de Madrid, Antonio María Rouco Varela; yo le llamo “El señor de los anillos” por los que lleva en sus manos cardenalicias, que desde luego, no son bisutería barata.

Pues bien, este príncipe y cardenal de la iglesia parece que no acaba de aceptar que Franco ha muerto y que una vez que llegó la democracia a España el proceso de secularización es irreversible. En vez de preocuparse con los problemas más acuciantes de la iglesia católica en la actualidad, -la falta de fe, la descristianización o los casos bochornosos de pederastia-, con la reciente victoria del PP se ha venido arriba y propone retroceder 4 décadas y recuperar la moral católica como el código que regule las relaciones de todas las personas, -católicas o no. Al parecer quiere que Dios ocupe un escaño nuevamente en la Carrera de San Jerónimo y tenga despacho propio en la Moncloa.

Según se puede leer en el Diario Público,  el arzobispo  declara que [...] ante estos momentos "muy difíciles",   "sería bueno" que la conciencia guiada por la Ley de Dios "vuelva a ser un elemento y un órgano decisivo en el comportamiento no sólo personal y privado, sino en el comportamiento, en la acción y en las actividades públicas que afectan a todos". Aquí pueden leer la noticia completa... realmente, no tiene desperdicio... http://www.publico.es/espana/411129/rouco-quiere-que-la-ley-de-dios-vuelva-a-guiar-las-decisiones-publicas

Si  ha hecho estas declaraciones bajo los efectos de un vino de misa caducado lo podría comprender, pero me temo que Rouco va en serio. Este enviado de Dios, en vez de ocuparse de combatir sin tregua la pederastia en la iglesia, en vez de convencer a los católicos para que resuelvan el problema de la baja natalidad que agobia a España y que tengan todos los hijos que Dios mande, en vez de exigir a los feligreses que sigan las normas que llegan de Roma y que la mayoría se pasa por debajo del banco de la iglesia, quiere –a estas alturas-, cristianizarnos a los demás y reinstaurar una especie de “francovalerismo” para el siglo XXI. ¡Por Dios!

Arzobispo Rouco, todavía no le hemos visto azuzar a los especuladores que nos han traído la ruina ni amenazar con el infierno a los banqueros que tantos favores le hacen a la iglesia… podía empezar por ahí… Le sugerí en un post que le dediqué hace meses, que se presentara báculo en mano en el predio de La Bolsa y siguiendo el ejemplo de Jesús, amenazara a los especuladores con el infierno… ¡Al menos un buen susto hubiera podido darles y hacernos a los demás un favor!

Luego, "venda sus anillos" y ayude a las familias desahuciadas, done alguno de los miles de inmuebles de los que dispone la iglesia para que estas familias puedan alojarse y practique la caridad y la compasión, virtudes fundamentales de cualquier cristianismo bien temperado. ¿Para qué seguir acumulando inmuebles vísperas del fin del mundo?

Por cierto… pague lo que debe al César, o sea, HACIENDA: no da su institución muy buen ejemplo, ya que no paga el IBI de los miles de inmuebles que posee y ese dinerito muy bien que le vendría a los Ayuntamientos, azuzados por la crisis para financiar los servicios públicos.

Y por favor, ¡Deje de darnos la lata con que la religión y la ley de Dios vuelvan a guiar las decisiones públicas! ¡Ponga orden primero en su casa! Persiga la pederastia sin tregua, vendan lo que tienen y ayuden a los pobres como manda el evangelio... y  de las decisiones públicas ya nos ocuparemos todos los ciudadanos y las instituciones (semi)democráticas que nos gobiernan. Nada es perfecto, pero mejor con una "democracia  mejorable" que topar con la iglesia.

Excelentísimo arzobispo: ¡FRANCO HA MUERTO! ¡Entérese de una buena vez!

P.D.: Sobre las virtudes de la virgen hablamos en otro post…

1 comentario:

  1. He leido tu post y el anterior sobre Rouco,la hipocresia y la doble moral de la iglesia es su seña de identidad Encarnada perfectamente en la figura de "monseñor" Rouco.

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