domingo, 20 de noviembre de 2011

TERROR EN EL COLEGIO ELECTORAL



Todo discurría con total normalidad, poco a poco iban llegando los votantes. Realizaban el ritual de mirar las papeletas que no iban a elegir, miraban también a los demás para saber o intuir ese secreto tan bien guardado, y con un gesto casi sensual, disfrutando cada segundo de ese “poder decidir quién te va a gobernar los próximos 4 años”, elegían una papeleta y la introducían en el sobre.

Pero algo muy distinto y sorprendente les aguardaba esta vez: para poder introducir la papeleta por la rajita de la urna, el presidente de la mesa debía marcar la mano del votante con un sello con las siglas que estaban dentro del sobre, un sobre que, por primera vez, había que desvirgar y enseñar el contenido, impúdicamente, a todos los miembros de la mesa. El sello era un artefacto propio de una película futurista obtenido gracias a la ingeniería química: llevaba una tinta especial desarrollada para resistir durante 4 años a todos los elementos. Se podía elegir entre la mano izquierda o la derecha. 

Ya no estaba permitido votar y luego abstenerse de la parte proporcional de responsabilidad de lo que sucediera los próximos 4 años. No estaba permitido practicar la hipocresía diciendo: yo no le voté, a sabiendas de que sí y esconderse en el anonimato. Cada desfalco, cada injusticia practicada desde el poder y todas las modalidades de corrupción tendrían cómplices visibles, identificables…

Millones de papeletas con sus sobres cayeron al suelo…. Los colegios electorales, tapizados por papeletas de todas las ideologías cerraron a la hora indicada.

2 comentarios:

  1. muy buena la entrada de blog, deberían ponernos el cuño en la frente.

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  2. Así ya no podran, los que se quejan de todo, responderte ¿yo no vote a estos?, muy típico de este país, en el que la incultura política es tan inmemorial como la incultura en general.

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