miércoles, 6 de julio de 2011

CONSULADO ESPAÑOL EN LA HABANA: ABUSOS Y EXCESOS

Hace 21 años que vivo en España y hace 16 que obtuve la nacionalidad española. Aquí he vivido, aquí estudié y aquí trabajo como profesora universitaria. Justamente he vivido la mitad de mi vida en Cuba y la mitad en España.

Hace un año, solicité la reagrupación familiar para mi madre, porque ha perdido casi totalmente la vista afectada por el glaucoma. Tiene 72 años y hasta ahora que la enfermedad la ha obligado a tomar esta decisión nunca ha querido vivir en España.
Cumpliendo todos los requisitos legales, por ser española y tener derecho a la reagrupación, presenté mi solicitud y cuál no será mi sorpresa el viernes pasado, cuando después de varias entrevistas y colas interminables en el consulado español, me deniegan la reagrupación porque, según el señor cónsul radicado en La Habana, Don Pablo Barrios Almazor, mi madre no tiene ningún parentesco conmigo.

Mi madre, por los inconvenientes que le causaba tener un nombre excesivamente largo, redujo legalmente su nombre de Joaquina de la Caridad Sarduy Cruz, a Caridad Sarduy Cruz. Como en mi DNI, consta el nombre extenso de mi madre "Joaquina de la Caridad", el cónsul ha determinado que ¡no es mi madre! y me deniega la reagrupación familiar por no tener parentesco alguno con ella. De modo que a los 42 años, me encuentro con que alguien determina que no tengo la madre a quien llevo 42 años llamando mamá y que me inscribió al nacer en el Registro Civil. Y si no es Caridad Sarduy Cruz mi madre, ¿quién es?

Hubiera entendido perfectamente que el consulado me instara a rectificar aquí en España, en el registro civil, el nombre de mi madre, -trámite que por cierto, ya estoy realizando-, pero determinar que no existe parentesco alguno entre mi madre y yo, por ese motivo, me parece un exceso y un abuso.

Hemos presentado al consulado las inscripciones de nacimiento mía y de mi madre, ambas legalizadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y legalizadas por el propio consulado, donde pueden ver que no solo los apellidos y nombre de mi madre coinciden con la inscripción de nacimeinto mía, sino que los padres de mi madre figuran como abuelos míos, pero de nada sirvió.

Finalizada la vía administrativa, tengo 2 meses para presentar un recurso contencioso administrativo, con todo lo que eso conlleva, porque un cónsul, sin atender a razones determina que mi madre no es mi madre. El tiempo que pueda pasar hasta que un juez vea las inscripciones de nacimiento de mi madre y mía y resuelva que sí es mi madre, el hecho de que mi madre anciana e invidente tenga que permanecer hasta la vista del juicio sola en Cuba, no le importa en absoluto. No hay derecho, ni comprensión ni sensibilidad. El coste de todo eso lo pagamos mi madre y yo.

¿A qué ciudadano español, nacido en Cádiz o Salamanca se le niega el derecho de atender a sus padres si están discapacitados ? A una Española que se llame María Pilar Gómez García, por ejemplo, si apareciera solamente como Pilar Gómez García en algún documento, le dirían que no posee parentesco alguno con sus ascendientes y descendientes? ¿Le dirían que ya sus hijos no son sus hijos, ni sus padres, sus padres? Entiendo perfectamente qué puede hacer un error o desajuste al inscribir un nombre en el registro pero eso se puede solucionar o corregir; de ahí a determinar que no existe parentesco hay muchos pueblos.

Estos abusos y excesos del consulado español en La Habana son bastante habituales. Yo vine a España como exiliada hace 21 años buscando derechos y libertades que no podía tener en Cuba, pero por el trato que nos han dado a mi madre, y a mi, en el consulado de España en La Habana, siendo ya ciudadana española, recordé, tristemente, los motivos de mi exilio.
Nunca dejas de ser un exiliado.

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